Un mundo por descubrir
Este es el título del cuento que he escrito para la tarea del módulo 3 del curso de Rafael Robles, “Las TICs aplicadas al Programa FPN”. La verdad es que ha costado un poco pues estaba en blanco. Pero esta mañana ha sido muy fácil y ha salido solo, pura inspiración.
Aunque el tema no es nuevo, he pensado que este cuento serviría para programas de enseñar a pensar pensados para niños de entre 3 y 6 años. A estas edades, todo lo que le rodea, es un mundo por descubrir y nada mejor que enseñarles unas primeras pautas de aprendizaje que con un cuento.
Además, el cuento se adécua al objetivo del fomento de la lectura y se le puede sacar mucho partido adaptándose a otras propuestas como un taller de teatro y dramatización.
Espero que os guste y aporteis vuestro grano de arena a la construcción de este cuento, seais de la edad que seais.
Había una vez un mundo inmerso entre las páginas de un libro. En éste todo era silencio, soledad. Aquí todo estaba por construir, todo estaba por crearse.
Un buen día, apareció de la nada un grafo muy pequeño. Se llamaba “a”, era muy juguetón y tenía una silueta muy definida. Era muy curioso y decidió explorar aquél lugar. Pensó que aquél lugar tan austero e inhóspito no podía albergar sólo nada y un simple personajillo.
Empezó a recorrer un reglón, otro renglón, otro renglón, y otro, y otro. Se estaba mareando de encontrar todo siempre igual. Se paró un momento y se puso a pensar: “vamos a ver, no sé como será este lugar de grande,…; ummm…¿será infinito?…”. Después de mucho cavilar, se le ocurrió dejar su propia huella, a lo mejor, si había alguien más en aquél lugar le daría pistas de la existencia de “a” y al igual que éste empezaría una búsqueda.
A partir de este momento, un reglón tras otro era rellenado de “as” “aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…”.
A lo lejos, vislumbró una extraña silueta y se paró en seco. Se frotó los ojos para asegurarse que no había visto un espejismo y su mente no lo estaba engañando. Era real y corrió todo lo que pudo. Soltó un grito: “¡no te vaaaaaayaaaaaaaas!” pero, sorprendentemente, el extraño ser no movió un ápice de su aspecto.
“a” llegó a donde estaba este ser, exhausto por la carrera y vió con asombro que era una silueta, como él, pero no de la misma forma. Tenía forma de barra y tenía una especie de bola en lo alto. “a” se preguntó “¿esta bola será su cabeza?”. Estaba dormido plácidamente y “a” quiso despertarlo.
-¿Qué pasa, qué pasa?
Al ver a “a” se asustó mucho y antes de que saliera corriendo, “a” lo agarró fuerte y le dijo:
-Tranquilo, no voy a hacerte daño.
-¿ah, no?
-me llamo “a”. ¿Tú cómo te llamas?
-Me llamo “i”. ¿Qué haces aquí?
-Aparecí aquí. Estaba solo y decidí explorar el lugar y si en éste había más seres como yo.
-Pues ahora que lo dices, me has despertado y no tengo la menor idea de qué hago aquí.
CONTINUARÁ.
También, podéis leer otros cuentos que os serán de ayuda para la edad de entre 3 y 6 años, e incluso hasta los 9 años.
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