CONSECUENCIA DEL CONSUMO: ESCLAVOS DEL CONSUMO
A mucha gente, escucho decir: “Me voy a quedar sin un duro”, “Tengo que
comprar ésto y ésto” y, otras veces, “Se me ha olvidado comprar ésto y no me
queda ni una perra, y ¿ahora qué hago? Vamos a pararnos un momento y
preguntarnos si todo lo que compramos es absolutamente necesario e imprescindible.
El consumo no depende del dinero que uno tenga sino más bien de su predisposición
a comprar. Me explico, tanto en épocas de desarrollo económico como en épocas
de recesión, es decir, “de apretarse el cinturón”, los individuos y las familias tienden
a mantener un nivel de consumo constante, lo que les permite ahorrar en algunas
ocasiones y les obliga a endeudarse en otras.
Una de las consecuencias de estas situaciones es que las empresas empiezan
a preocuparse más por crear la necesidad de consumir entre los ciudadanos que
por los problemas derivados de los procesos de producción.
Por lo tanto, además de productos, las empresas empiezan a pensar en
producir necesidades que lleven a las personas a consumir los productos
fabricados, así el desarrollo de las empresas y de la economía del país no se para.
EN DEFINITIVA, SOMOS ESCLAVOS DEL CONSUMO.
Adjunto un vídeo, que dará que pensar, para una posible reflexión
interior y posterior debate sobre el futuro de nuestras vidas.
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